El Budismo: Una religión a la medida
Análisis del despertar budista en occidente
P. Donal Leonard, LC
"En realidad no quería realizar un drama occidental en un
ambiente exótico, ni dar una lección sobre el Budismo. He querido narrar
una situación mágica y misteriosa, centrada en un niño y su
espontaneidad, que dejase rienda suelta a la espiritualidad (que siempre
había dejado de lado). Ahora he comprendido su sentido". Así se
expresaba Bernardo Bertolucci a propósito de su película "El
pequeño Buda". Bertolucci presenta a Jesse, un niño de Seattle, en
quien se descubre la reencarnación de un antiguo maestro budista. Con un
fondo ideológico de Budismo Tibetano, el joven Jesse vive aventuras
fantásticas mientras sigue las huellas del príncipe Siddharta. Una
narración religiosa de ayer, vista con los ojos de un niño de hoy.
"Una película -afirma el Dalai Lama que contribuirá a que quienes
la vean se formen una idea de Buda".
El Budismo, una de las grandes tradiciones espirituales de la
humanidad, está llegando a ser "moda" en el Occidente
materialista: cada vez conquista más simpatizantes y adeptos. Resulta
"novedoso" volver a un antiguo maestro: Buda.
Un poco de historia: de Siddharta a Buda. La historia conoce a
muchos Buda ("iluminados"), pero uno solo es el "maestro de
los maestros", Siddhartha Gautama. Según la tradición budista,
Siddhartha nació en el año 563 A.C. y a los pocos años perdió a su
madre. Creció en un lujo exasperante, pero luego se entregó a las más
ásperas mortificaciones, que casi destruyeron su salud física. Una noche
(que la tradición coloca en el año 531 A.C.) se sienta a meditar a los
pies de una higuera en Gaya, junto a Benarés. Allí, reflexionando sobre
el mecanismo y la trampa de las existencias pasadas, presentes y futuras,
caminó mentalmente hacia delante y hacia atrás, para encontrar las
causas que sustentan, como raíces, el deseo y el sufrimiento. Entonces
recibió una intuición, una iluminación, y desde aquel momento
Siddhartha Gautama se convirtió en el Buda, es decir, el
"iluminado" o "el despertado".
Buda dedicará los siguientes 45 años a comunicar su intuición a los
demás hombres. Predica recorriendo país, por país, enviando misioneros
a las regiones vecinas. Murió hacia el año 480 A.C. en Kushingara
después de una breve enfermedad.
Todo es dolor y sufrimiento. La esencia de la predicación de Buda
era la doctrina del sufrimiento universal, expresada por las así llamadas
"cuatro verdades nobles". Por medio de ellas Buda explica cómo
todo es dolor y que la existencia individual es su culmen. Este dolor,
dukkha, posee su origen en el deseo, en el afán de querer siempre más,
de apetecer lo mejor, codiciar vivir eternamente y ser felices sin cesar;
"he ahí -explica Buda- el origen de nuestra desgracia". Tan
fuerte es la potencia del deseo en el hombre, que sobrevive a la muerte y
provoca una recaída en la existencia, la terrible realidad de la
reencarnación.
El camino de liberación de estos dolores consiste en el
desprendimiento universal. Es necesario acabar con el deseo en nosotros,
con este deseo que está en el origen de nuestra existencia. En otras
palabras, aniquilar en nosotros la misma sed de vivir y así entrar en el
estado beatificante del nirvana: la aniquilación total. Existe el
nirvana, pero no existe el "yo" que entra en él. Esta es la
esencia del budismo.
¿Y Dios? Hundido en una visión pesimista del mundo y de la existencia
el Budismo se presenta como una "religión" sin Dios. ¿Pero
cómo ha progresado esta visión agnóstica y pesimista en el mundo
occidental?
El contacto con el Occidente. Desde el medioevo el mundo occidental
ha vivido fascinado por el Oriente. Sin embargo, la idea de que el Oriente
pudiera poseer una verdad religiosa diversa o superior al cristianismo es
relativamente reciente, pues hunde sus raíces en el iluminismo y la
crítica al cristianismo. El primer interés nace en el mundo filosófico
(v.gr. Schopenhauer, Schlegel) y pronto se trasplantó al mundo religioso.
No obstante, hasta finales del siglo pasado no se daba el fenómeno de
auténticas conversiones al Budismo.
Las "conversiones" al budismo se vieron promovidas por el
enorme influjo de dos hechos conectados entre sí: el primero es la
fundación y difusión de la Sociedad
Teosófica; y el segundo, el traslado físico de varios gurús
orientales a Occidente (generalmente en los Estados Unidos), que trajeron
su mensaje salvífico.
Los fundadores de la Sociedad
Teosófica, Helena Blavatsky (1831-1891) y Henry Steel Olcott
(1832-1907), se convirtieron expresamente al Budismo, ayudaron en la
organización y programación del Primer Parlamento Mundial de las
Religiones en Chicago, en 1893, (convenio que reunió a maestros
espirituales budistas), y trasladaron su sede principal a Adyar, en la
India.
Este "fervor occidental" por la religiosidad oriental
impresionó positivamente a los maestros espirituales orientales y les
convenció de que los tiempos estaban maduros para una especie de misión
en el mundo occidental. La historia contemporánea ayudó a este proceso:
cuando las autoridades comunistas invadieron el Tibet en 1959, originaron
con sus persecuciones un éxodo masivo de monjes hacia el Occidente. Entre
los exiliados se hallaban el mismo Dalai Lama, decimocuarta reencarnación
del Señor de la compasión, reconocido como tal a la edad de dos años en
1935, gracias a unos signos particulares.
¿Un budismo occidental? Muchos budistas insisten en que el Budismo
es uno solo, siempre el mismo, tanto en Oriente como en Occidente. Aunque
el Occidente privilegia el aspecto filosófico del Budismo, cabe
preguntarse si no se ha formado ya un Budismo occidental, es decir, una
escuela nueva del Budismo con características propias. En efecto, así
parece ser.
En Occidente la vivencia del Budismo se mezcló con el mundo de la
"contra-cultura", de tendencia política de izquierda. Al final
de los años 60 los mitos del progreso ilimitado, con sus características
de hedonismo, consumismo y materialismo se derrumbaron ostentosamente.
Cayó con ellos la creencia secular en la supuesta omnipotencia de la
ciencia positiva y se produjo el hastío ante la sociedad de consumo.
El vacío creado en la cultura y en la práctica religiosa de la
generación juvenil del `68 fue un terreno muy fértil para la expansión
de una nueva religiosidad vaga "occidentalizada", mezclada a
veces con elementos tan típicos de esos años como son los hippies y
el uso de las drogas psicodélicas.
Más occidentalizante todavía ha sido el encuentro entre Budismo y la
psicología profunda (Freud, Jung, Fromm ...). El mismo convenio
organizado en la ciudad mexicana de Cuernavaca de 1957, donde participaron
entre otros Fromm (discípulo de Freud) y Daisetz Taitaro Suzuki (gurú de
gran renombre que enseñó técnicas "zen" en los Estados Unidos
por casi setenta años), es indicativo de esta fusión. Otros de los
canales importantes para la introducción budismo en el occidente fue Alan
Watts (autor de más de 20 libros sobre filosofía y psicología de la
religión) y Richard Alpert. Alpert asumió el nombre de Ram Dass o Baba
Ram Dass llegando a ser un líder espiritual de una forma occidental de
religiosidad oriental y un representante importante del New
Age.
Un caso típico de budismo occidental es Chdgyam Trungpa (1940-1987).
Trungpa es un auténtico maestro del budismo tibetano quien fue reconocido
como el 111 maestro en una línea de maestros tibetanos conocido como
Tiungpa Tulkus. Debido a la invasión comunista escapó a la India para
trasladarse cinco años después, en 1964, a Oxford donde no sólo
aprendió ingles sino también la filosofía occidental y en particular la
ciencia comparativa de las religiones En, 1968, fundó el Samye Ling
Meditation Center en Dumfriesshire, Escocia. Un año después Trungpa
decidió tomar algunos pasos para realizar una mayor inculturación del
mensaje budista en el occidente. Dejó sus vestidos monásticos, se casó
con una mujer inglesa y aceptó varias costumbres occidentales, incluso el
comer carne, tomar alcohol y fumar tabaco. La vida posterior de Trungpa
Rinpoche se caracteriza por la docencia en Estados Unidos y en Europa y el
establecimiento de centros de meditación y estudio. A pesar de las
numerosas críticas recibidas por su "occidentalización" no hay
duda que pocos como Trungpa ha promovido tanto el budismo tibetano en el
occidente.
Así el Occidente ha confeccionado un "Budismo light" que
parece olvidar la moral y la importancia de la ascesis, del orden y
disciplina en la auténtica tradición budista, la visión pesimista de su
antropología y de la reencarnación. De este modo el "Budismo
light" se diluye en la red del contemporáneo New
Age.
Las razones del progreso. Basilio Llorca, de cuarenta y un años,
licenciado en Ciencias y en Económicas y monje budista desde hace quince
años lo sintetiza muy bien: "El interés por el budismo tiene que
ver con la crisis de valores que vive Occidente, con esta carrera
materialista. Las personas tienen todo lo que querían, sexo, drogas y
rock and roll pero no se han dado cuenta de que detrás de todo eso
pervive la insatisfacción...".
La popularidad del Budismo se debe al vacío de una sociedad dominada
por una cultura agnóstica y relativista. El hombre de la calle,
acostumbrado a la lectura de la crónica negra de los periódicos, cae
fácilmente en una visión pesimista, si no deprimente, de la vida y dé
la historia. En este desierto cultural, el Budismo toca las cuerdas de la
naturaleza religiosa del hombre "sediento de Dios", y le ofrece
una respuesta, aunque sea negativa, al problema del dolor y del
sufrimiento.
El fenómeno de dejarse seducir por lo "nuevo" y lo
"diverso", no es algo propio de este siglo. Ya Dios mismo
declaró al profeta Jeremías; "me dejaron a mí fuente de aguas
vivas para hacerse cisternas agrietadas" (Jer. 2,13). En efecto, en
el cristianismo hay un tesoro de doctrina y vida que muchos dejan sin
haberlo conocido plenamente. El cristiano, que conoce a Dios, más aún,
lo conoce por su nombre, sabe que Él es un Padre que lo acompaña en su
trayecto hacia la vida eterna. E1 cristiano, que posee a Cristo como
hermano y maestro divino, halla en él y en su cruz redentora la solución
última al problema del mal y el sufrimiento. En el mismo día del dolor
crucificado, el Viernes Santo, algunos gritaron en favor de Cristo y otros
por Barrabás. Los cristianos de hoy, ¿por quién gritan?
El P. Donal Leonard es profesor de ,filosofía de la religión en el
Ateneo Pontificio Regina Apostolorum
Artículo tomado con autorización del editor de la revista Sacerdos
de julio - agosto de 1999 |