| Las ediciones
castellanas de la Biblia han tomado la costumbre de
repartir los libros del Antiguo Testamento en cuatro
grupos: 1) El
Pentateuco (o la Ley). (5)
2) Los libros históricos.
(16)
3) Los libros poéticos y
sapienciales. (7)
4) Los libros proféticos.
(18)
En tiempo de nuestro
Señor, y todavía en nuestros días, los judíos
clasifican los libros del Antiguo Testamento de muy
diversa manera; están la Ley, los Profetas, los
Escritos. Por el momento, consideremos el conjunto que se
llama la Ley, o bien, por su nombre judío, la Torah.
Una sola obra en cinco
tomos: "Pentateuco".
Génesis, Exodo,
Levítico, Números, Deutoronomio; tales son los nombres
que nuestras Biblias modernas dan a los cinco libros que
constituyen la Torah.
Hay cinco libros; por eso
cuando fueron traducidos al griego se dio al conjunto el
nombre de Pentateuco (penta = cinco; tenkos = jarra; es
decir, rollo o libro, ya que cada rollo se guardaba en
una jarra). Pero a los ojos de los judíos no hay cinco
obras diferentes, no hay más que una en cinco tomos.
Estos cinco tomos forman un todo.
En el Nuevo Testamento
nosotros concedemos mayor importancia a los Evangelios
que a las Cartas. En el Antiguo Testamento toda la
tradición judía ve en la Torah el libro inspirado por
excelencia. La Torah es para el Antiguo Testamento lo que
el Evangelio es para el Nuevo: el mensaje esencial.
En la Torah encontramos:
a) Relatos (historia de
los patriarcas, de Moisés, etc.).
b) Listas genealógicas
(sobre todo al comienzo de los Números).
c) Sermones exhortativos
(el Deuteronomio).
d) Leyes. (Ex 20-23;
25-31; 38-40; Lev; Núm 5-8; 15-19; 28-30; Deut 12-26).
Estas últimas son incluso
bastante acaparadoras. A veces un relato (por ejemplo, el
de la Creación) concluye bruscamente con el enunciado de
una ley. Otras veces tiene el fin manifiesto de explicar
una ley existente (por ejemplo, la Pascua, Ex. 12).
Tal es el lugar que ocupan
las leyes en la Torah que el mismo termino Torah fue
traducido en griego, luego en latín y en castellano, por
la palabra "Ley". El Evangelio habla de
"la Ley y los Profetas", y el primero de estos
dos términos designa la Torah.
Esta traducción inexacta
presenta, sin embargo, un grave inconveniente, sobre todo
para nuestra mentalidad latina, familiar a las
categorías jurídicas. Pues la Torah no es un código
(como el código de Derecho Canónico); tampoco es un
libro de historia, aun cuando contenga muchos relatos que
pueden situarse dentro de un cuadro histórico. La Torah
es ante todo un libro religioso.
El estudio de la Torah no
es cometido ni de la Facultad de Derecho (tal sería el
caso si se tratara de un código de leyes), ni de la
Facultad de Letras (como ocurriría sin fuera un libro de
historia). Su estudio entra dentro de la Facultad de
Teología. Más aún, la Torah es el gran libro elemental
que ha formado la vida religiosa del pueblo judío.
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