| Samuel fue el
último juez y desempeña un papel esencial en la
historia de la institución de la realeza. A pesar de que el gobierno de los
jueces era considerado como la forma de régimen más
adecuada para Israel, pues, Yahvé era el rey, y el juez
era solamente el príncipe de Israel, al final del
periodo de los jueces durante Elí, sacerdote de Yahveh,
en Silo, se ensombreció el panorama de Israel.
Fue un final como casi
todos los finales, de decadencia religiosa y política,
en que la fe en Yahvé se enturbió a causa de los abusos
de los hijos del Sumo Sacerdote Elí, y de las victorias
de los filisteos, que apresaron el Arca.
La figura de Baal
aparecía cada vez con más frecuencia en los montes de
Israel, como señal de veneración.
Dios eligió a Samuel que
fue el último Juez de Israel. El Arca estaba en Silo, en
tierras de Efraín, al centro de Israel.
La madre de Samuel, Ana,
lo tuvo como gracia especial de Yahvé y agradecida, lo
consagró al servicio del Templo de Dios. Una noche, el
Señor lo llamó repetidas veces y lo hizo mensajero de
desgracias para la casa de Elí, el Sumo Sacerdote en
turno, el cual aceptó humildemente diciendo: "Haga
el Señor lo que parezca bien a sus ojos".
Después de la desgracia
de Elí, Samuel apareció ante Israel como elegido de
Dios para gobernarlos. Samuel representa el regreso a la
pureza primitiva de la fe de Israel y aparece como
mediador y vínculo de unión entre todas las tribus de
Yahvé.
Aparece como el defensor
del gobierno de Dios. Sólo Yahvé es rey y jefe del
pueblo de la alianza y esto antes y durante la
monarquía.
La Escritura nos dice que
Yahvé estaba con el; y que "Samuel no dejó caer en
tierra ni una sola de sus palabras". Fue Juez de
Israel durante toda su vida.
ASPECTOS LITERARIOS DE LOS
LIBROS DE SAMUEL.
Hay dos libros de Samuel:
pero en realidad se trata de una sola obra en dos tomos.
Tres personajes principales aparecen en ellos, Samuel,
Saúl y David. Si el conjunto de la obra lleva el nombre
de Samuel, no es solamente porque Samuel es el más
antiguo y, por tanto, el primero que aparece en escena,
sino sobre todo porque este profeta consagra
sucesivamente a los dos primeros reyes de Israel: Saúl y
David. En ello reside la unidad de la obra, que describe
los comienzos de la monarquía.
En estos libros tenemos
una profecía más que una historia. Al referir recuerdos
y sucesos sobre los orígenes de la monarquía, los
libros de Samuel exaltan la providencia de Dios sobre su
pueblo, pero nos vienen a decir también que en Israel la
realeza no puede ser una institución simplemente humana
y política. El verdadero rey de Israel es Dios mismo.
ASPECTOS HISTORICOS. LA
INSTITUCION DE LA MONARQUIA.
Israel es un pueblo
teocrático, es decir, un pueblo cuyo único jefe es
Yahvé; el rey no es ni puede ser otra cosa, que el
lugarteniente de Yahvé. La realeza israelita no podía
constituir una realidad política autónoma, como sucede
entre las demás naciones. Israel no es en primer lugar
un Estado, sino una comunidad de fe, el pueblo de Dios.
SAUL.
1Sam 9-31. Saúl entra en
escena en el capítulo 9 del libro primero de Samuel. El
relato está lleno de detalles tomados al vivo, que nos
ayudan a reconstruir la vida cotidiana en Palestina en el
siglo XI A.C.
Primera escena:
"Preámbulo de la Gloria".
Samauel lo consagra con el
óleo de la unción y le encomienda la misión de liberar
a Israel de sus enemigos. Saúl no debe temer nada; Dios
está con el.
ULTIMA ESCENA. "LA
NOCHE DE LAS BRUJAS".
Capítulo 28 del libro de
Samuel. El viejo rey ha perdido confianza; su envidia
enfermiza ha abierto el vacío en torno a él, Yahvé
guarda silencio. Cena con una adivina. Se entabla la
batalla contra los filisteos, las tropas huyen, sus hijos
caen muertos, y Saúl pone fin a su vida arrojándose
sobre su espada.
CONCLUSION: "UN
DESTINO TRAGICO".
Veinte años separan estas
escenas, prólogo y epílogo del drama de Saúl. Que
distancia desde el banquete de comunión bendecido por
Samuel a la cena sin alegría ofrecida por la adivina.
Que distancia desde la bendición que inaugura el
reinado: "Dios está contigo", 1Sam 10,7, a la
maldición final: "El Señor se ha apartado de
ti". 1Sam 15,26 y 1Sam 28,15-19.
DAVID. 1Sam 16-31; 2Sam
1-14; 1Rey 1,1 - 2,12.
David es un rey muy
humano, su gran personalidad conciliará el aspecto
religioso y el aspecto profano de la monarquía en
Israel, y en el, el jefe político no desatenderá los
deberes del ungido de Yahvé.
Fiel con los amigos y
noble con los enemigos, quiere a sus súbditos y sabe
hacerse querer por ellos. Sabe reconocer su pequeñez
delante de Dios y sabe evitar las poses estiradas tan
propias de su cargo. Sabe, también, reconocer sus
errores y llorar sus pecados, no es más que un
instrumento que cumple un servicio, y si Yahvé quiere
sustituirle por otro, "que haga según su
voluntad" 2Sam 15,26.
En el futuro llegará a
ser ejemplo de lo que ha de ser un buen rey. Es el
nacimiento de las esperanzas mesiánicas, el futuro
Mesías se describirá como un hijo de David, que se
sentará al trono e instaurará un reino de paz y
justicia.
Los últimos años de su
vida estarán marcados por el sufrimiento que le
ocasionen las luchas dinásticas.
El punto culminante de la
historia de David, es la continuidad de Alianza de Yahvé
con Israel, por la cual se le promete sucesión eterna a
David, la cual se cumple, primero con el nacimiento de su
hijo Salomón y en el futuro lejano con Cristo, el
"Hijo de David", el "Rey de los
Judíos".
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