| Es una
historia de familia, de un amor ardiente, contada con una
sencillez, en la que cobran notable relieve los deberes
para con los muertos y el consejo de dar limosna. El
sentimiento familiar se expresa con emoción y encanto.
Desarrolla unas ideas ya muy adelantadas acerca del
matrimonio que preludian el concepto cristiano. El ángel Rafael manifiesta y
encubre a un mismo tiempo la acción de Dios, cuyo
instrumento el mismo es. Así el libro invita a reconocer
esta providencia cotidiana, esta vecindad de un Dios
bueno.
El libro se inspira en
modelos bíblicos, especialmente en las narraciones
patriarcales del Génesis; literariamente se sitúa entre
Job y Esther, entre Zacarías y Daniel. Tiene puntos de
contacto con la sabiduría de Ajikar (Cf. Tb 1,22; 2,10;
11,18; 14,10), obra apócrifa cuyo argumento se remonta
por lo menos al siglo V A.C. El libro de Tobías parece
haberse escrito hacia el año 200 A.C., acaso en
Palestina y probablemente en arameo. La canonicidad de
este libro deuteronómico no se confirmó hasta el año
1870 en el Concilio del Vaticano.
A Tobías se le considera
como el representante anticipado de las virtudes
cristianas del matrimonio. Por otra parte, para la
Iglesia, este libro demuestra que Dios está siempre muy
cerca de los hombres.
El libro se inicia con un
relato. El anciano Tobías cuenta lo que ha sido el
principio: "Yo Tobías, camine por las sendas de la
verdad y de la justicia todos los días de mi vida,
haciendo muchas limosnas a mis hermanos, los de mi
nación, que conmigo habían sido llevados a tierra de
los asirios, a Nínive...Hombre ya, tome por mujer a Ana,
del linaje de nuestro padre, y de ella tuve a
Tobías" (Tob 1,3 y ss).
El valor del libro de
Tobías consiste en que es un relato de evocación. No es
solamente un elogio de la familia, sino también un
compendio de consejos de elevada moralidad en el que el
respeto a la muerte y a la caridad, se recuerdan con
frecuencia.
Se producen numerosos
sucesos alrededor de este idilio, sucesos que tienen para
nosotros un valor simbólico. Así, cuando el profeta
recuerda las curaciones de ciegos, sus palabras son
preceptos para tratar la ceguera del espíritu, su padre
era ciego.
Sara, hija de Ragüel, vio
morir a todos sus pretendientes. En el curso de un viaje,
Tobías, hijo del ciego, la encuentra y se desposa con
ella.
El valor del libro de
Tobías consiste en que es un relato de evocación. No es
solamente un elogio de la familia, sino también un
compendio de consejos de elevada moralidad en el que el
respeto a la muerte y la caridad se recuerdan con
frecuencia.
Se producen numerosos
sucesos alrededor de este idilio, sucesos que tienen para
nosotros un valor simbólico. Así, cuando el profeta
recuerda las curaciones de ciegos, sus palabras son
preceptos para tratar la ceguera del espíritu.
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