| Este libro
debe su nombre a la tribu de Leví, ya que contiene las
prescripciones y rituales que regulaban el servicio del
culto reservado a esta tribu. La primera impresión que
produce su lectura es desconcertante, pero pronto nos da
una de las claves del culto cristiano y de su simbolismo. Empieza con un resumen de los
sacrificios practicados en Israel. Refleja el espíritu
del Decálogo y el de los profetas, para quiénes el
culto al Señor es de inmensa importancia. Es un ritual
de las fiestas, de la purificación, de la expiación, de
la consagración de los sacerdotes y de los sacrificios.
Ante todo se ofrece el
holocausto, que es un sacrificio antiquísimo, como una
acción de gracias cuando Dios ha manifestado su
presencia:
"Quien
de vosotros ofreciere a Yahvé una ofrenda de reses
ofrecerá ganado mayor o ganado menor.
Si su ofrenda es de holocausto de ganado mayor,
será de un macho inmaculado;
lo traerá a la puerta del tabernáculo del testimonio,
para que sea grato a Yahvé" (Lev 1, 2-3).
La oblación es una
ofrenda de productos de la tierra:
"Será
de flor de harina, sobre la cual habrá derramado
aceite y pondrá incienso" (Lev 2,1).
El sacrificio de comunión
llamado "sacrificio pacífico" es un banquete
sagrado realizado por los fieles en la mansión de la
divinidad.
"Esta
es una ley perpetua para vuestros descendientes
dondequiera que habitéis.
Vosotros no comeréis ni cebo ni sangre" (Lev 3,
17).
El sacrificio de
reparación se ofrece en caso de pecado involuntario a
Dios.
"Si el que por
ignorancia pecó en uno del pueblo,
haciendo algo que Yahvé ha prohibido hacer...
llevará una cordero sin defecto, y la degollará
en sacrificio de expiación...
Así le expiará el sacerdote de su pecado y le será
perdonado" (Lev 4).
El sacrificio del que ha
pecado es parecido a este. A estas faltas rituales se
asimilan las faltas contra el prójimo, según los
principios del Decálogo.
La ofrenda de incienso
conserva el sentido de adoración alegre que tenía al
principio.
Después de la
enumeración de los sacrificios, se nos presenta el rito
de la consagración de los sacerdotes:
"He
aquí lo que Yahvé ha mandado hacer.
Después hizo que se acercaran Aarón y sus hijos
y los lavó con agua.
Vistió Aarón la túnica, se la ciñó,
le vistió la sobreveste y el efod,
que le ciñó con el cinturón del efod, atándoselo...
Derramó el óleo de unción sobre la cabeza de Aarón,
y le ungió, consagrándole" (Lev 8).
Después de esto se da a
conocer las leyes sobre el matrimonio, las leyes morales,
penales, sacerdotales, las fiestas religiosas, las leyes
particulares, el año sabático y el jubileo.
Todos estos fragmentos
están extraídos de antiguos textos. En realidad, la
obra tiene su origen en el espíritu mosaico.
Prescripciones para toda
clase de sacrificios. Lev 1-7
Consagración de Aarón;
sacrificios por los sacerdotes; Nadab y Abihu. Lev 8-10
Leyes sobre la impureza
contraída por animales, cadáveres, partos, etc. Lev
11-16
Ley sobre el gran día de
la expiación y la santificación de la vida. Lev 17-26
Sobre la pureza litúrgica
y las festividades; las sanciones. Lev 27
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