La democracia no se sustenta sin la verdad. Verdad y libertad, o
bien van juntas o juntas perecen miserablemente (Juan Pablo II).
I. ENSEÑANZA DE LA IGLESIA:
1. La Iglesia católica no tiene partido. Como institución, la Iglesia acoge a
todos los bautizados y no apoya a ningún partido político; más aún, acepta que
una misma fe puede inspirar opciones políticas diversas.
2. Los fieles católicos pueden afiliarse y votar libremente por el partido
político y por el candidato que, sin contradecir sus convicciones morales y
religiosas, mejor responda al bien común de los ciudadanos.
3. La jerarquía de la Iglesia, es decir, los diáconos, presbíteros y obispos,
no pueden afiliarse a ningún partido político, ni apoyar públicamente a un candidato
en particular. Es su derecho y deber proponer los principios morales que deben
regir el orden social y, en privado, votar por quien quieran.
4. Los fieles católicos están obligados a ser coherentes con su fe en público y
en privado; no pueden, por tanto, sin traicionarse a sí mismos, adherirse o
votar por un partido o por un candidato contrario a sus convicciones religiosas
y a sus exigencias morales.
II. POR TANTO, UN CATÓLICO:
5. No puede votar por un partido o por un candidato que esté en contra del
respeto absoluto que se debe a la vida humana desde la concepción hasta su
desenlace natural, como serían los que propician el aborto, la eutanasia o la
manipulación de los embriones.
6. No puede votar por un partido o por un candidato que no respete la dignidad
de la persona humana, como serían los que defienden o promueven la
prostitución, las uniones homosexuales o lesbianas, los anticonceptivos físicos
o químicos, la pornografía especialmente la infantil, la clonación humana, el
uso o tráfico de drogas, la venta indiscriminada de alcohol, el machismo, la
discriminación étnica y racial.
7. No puede votar por un partido o por un candidato que no respete el derecho
primario de todo hombre o mujer a practicar, en privado o en público,
individualmente o en grupo, sus creencias religiosas; o que obstaculice de
cualquier manera la enseñanza de la religión, prohíba las manifestaciones
públicas de fe o se oponga a la instalación de los lugares para el culto que
pida la comunidad.
8. No puede votar por un partido o por un candidato que se oponga o niegue el
derecho inalienable de los padres de familia a escoger el tipo de educación
que, de acuerdo a sus convicciones, quieran para sus hijos.
9. No puede votar por un partido o por un candidato que no le garantice, con
certeza moral, que utilizará honestamente los dineros y bienes públicos; que va
a cumplir lo que promete; que buscará el bien común y no el provecho propio y
de sus colaboradores.
10. No puede votar por un partido o por un candidato que no se comprometa a
promover la dignidad de la familia fundada sobre el matrimonio monogámico entre
personas de opuesto sexo; a combatir la violencia, la drogadicción, la
injusticia institucionalizada, la corrupción pública y que no haga propuestas
creíbles en favor de los más necesitados.
III. AL CONTRARIO, UN CATÓLICO:
11. Debe votar, preferentemente, por un candidato que respalde con su ejemplo
las virtudes humanas y cristianas como son el respeto a los demás, el saber
escuchar, el diálogo, el decir la verdad, la honestidad, la vida morigerada, la
fidelidad conyugal y el amor a su familia.
12. Debe votar, preferentemente, por un candidato que demuestre con hechos su
espíritu de servicio a los demás, con especial preferencia hacia los pobres y
que en todo y sobre todo defienda la dignidad de la persona humana.
13. Debe votar, preferentemente, por un candidato que tenga cualidades de
gobierno y que garantice la vigencia del estado de derecho mediante la
aplicación de la ley, sin excepción de personas o de cargos.
IV. POR ESO, UN CATÓLICO CUMPLE ASÍ LOS DIEZ MANDAMIENTOS:
14.
1°) Amar a Dios sobre todas las cosas. El partido político o el
candidato no pueden ser amados más que Dios: Es preciso obedecer a Dios antes
que a los hombres (S. Pedro: Hechos 5,2).
2°) No jurar el nombre de Dios en vano: No se puede usar a Dios o la religión
para hacer propaganda política o para ganar votos.
3°) Santificaru padre y a tu madre: El respeto a los padres está sobre el
respeto a los jefes y a los compañeros de partido. A la mujer, en su condición
de madre, esposa, hermana e hija, se le debe sumo respeto.
5°) No matar: Están prohibidas las venganzas, "ajustes de cuentas",
muertes políticas y, sobre todo, el matar las esperanzas de los más débiles con
políticas económicas equivocadas o acumulando riquezas injustas.
6°) No fornicar: Está prohibido aprovecharse del puesto o de las influencias
para obtener servicios y favores sexuales de cualquier persona.
7°) No robar. Tomar o retener injustamente los bienes ajenos o los dineros
públicos y emplearlos para el bien personal, es robar. El pecado de robo no se
perdona si no se devuelve lo robado.
8°) No levantar falso testimonio ni mentir: El falso testimonio, la calumnia y
los anónimos denotan cobardía y son pecado. No hay mentiras piadosas ni es
verdad que en política todo se vale. Pensar así es fomentar el cinismo y el
deterioro social.
9°) No desear la mujer de tu prójimo. El tener dinero, prestigio o poder no da
derecho a repudiar a la esposa legítima y a juntarse con otra: Quien se casa
con un(a) divorciado(a) comete adulterio (Jesús: Mt 5,12).
10°) No codiciar los bienes ajenos: La codicia se refiere al deseo de tener,
por cualquier medio, los bienes del prójimo o los bienes públicos. Éste sería
el caso de quien busca un puesto político con la intención de enriquecerse y no
de servir.
V. UN CATÓLICO SABE:
15. Que, si bien la democracia no se agota en el proceso electoral, su fe lo
compromete a colaborar en el bien del país emitiendo su voto libre, secreto,
personal e informado. El abstencionismo es un pecado de omisión.
16. Que está obligado a conocer los principios morales y la doctrina de los
partidos y candidatos y a no dejarse manipular. Es pecado grave comprar o
vender votos y colaborar de cualquier manera en un fraude electoral.
17. Que debe conocer su fe y formar su conciencia de acuerdo con las enseñanzas
de la Iglesia y de la moral católica, y emitir su voto pensando en el bien
común y no según intereses personales o de partido.
18. Que si no encuentra un partido o candidato que concuerde con sus principios
religiosos y morales, debe votar, según su juicio y en conciencia, por el menos
malo.
19. Que debe brindar a las instituciones ciudadanas que participan y cuidan de
los procesos democráticos su respeto y apoyo. La democracia es un bien que
todos debemos proteger.
VI. UN CATÓLICO DEBE TENER EN CUENTA:
20. Que estos principios doctrinales son válidos para los católicos de
cualquier parte y no tienen dedicatoria particular, más que la que cada uno le
quiera dar. Por tanto, el católico que actúa según estos criterios, contribuye
de manera sustancial al bien del país, y nadie puede sentirse ofendido, porque
se trata de la aplicación de principios que emanan de la ley natural común a
todo ser humano. La Iglesia, además, es anterior a cualquier partido político y
la fe trasciende las ideologías; en todo caso, quienes podrían sentirse
ofendidos son los católicos que pagan impuestos y son usados con frecuencia
para atacar los principios fundamentales de su fe y de la moral católica.
21. Que estos principios, por ser expresión de la ley natural y estar grabados
por Dios en el corazón humano, obligan a todos por igual. Si algunos coinciden
con la moral católica -y muchos coinciden-, esto se debe a que la verdad es una
y no a querer imponer un estado católico o un gobierno confesional. Esta
coincidencia con la fe católica de ninguna manera los vuelve confesionales. Un
gobernante católico gobierna, sin renegar de su fe, no desde sus postulados
religiosos sino desde los preceptos de la ley natural centrados en la dignidad
inviolable de la persona humana.
22. Que el querer apartar a los católicos de la vida política por el hecho de
manifestarse coherentes con su fe es una forma de intolerancia y discriminación
religiosa, violatoria de los derechos humanos. Por tanto, un católico que vota
según estos principios está contribuyendo a la maduración de un auténtico
estado laico y democrático.
VII. UN CATÓLICO ORA ASÍ:
23. Dios todopoderoso y eterno, en cuya mano está mover el corazón de los
hombres y defender los derechos de los pueblos, mira con bondad a nuestros gobernantes,
para que, con tu ayuda, promuevan una paz verdadera, un auténtico progreso
social y una verdadera libertad religiosa (Liturgia del Viernes Santo).
Santiago de Querétaro, Qro., abril 27 del 2003.
+ Mario De Gasperin Gasperin, obispo de Querétaro.
Nota: Esta doctrina se encuentra principalmente en el Catecismo de la
Iglesia Católica, en las encíclicas del Papa Juan Pablo II: El Evangelio de la
Vida y El Esplendor de la Verdad; además, en la carta pastoral de los obispos
mexicanos: Del encuentro con Jesucristo vivo a la solidaridad con todos (25 de
Marzo del 2000) y responde a lo que pide la reciente Nota Doctrinal sobre
algunas cuestiones relativas al comportamiento y conducta de los católicos en
la vida política, de la Congregación para la Doctrina de la Fe (24 de noviembre
del 2002). También está de acuerdo con la Declaración Universal de los Derechos
del Hombre de la Organización de las Naciones Unidas (1948).
Un católico vota así
La democracia no se
sustenta sin la verdad. Verdad y libertad, o bien van juntas o juntas perecen
miserablemente (Juan Pablo II).
I. ENSEÑANZA DE LA IGLESIA:
1. La Iglesia católica no tiene partido. Como institución, la Iglesia acoge a
todos los bautizados y no apoya a ningún partido político; más aún, acepta
que una misma fe puede inspirar opciones políticas diversas.
2. Los fieles católicos pueden afiliarse y votar libremente por el partido
político y por el candidato que, sin contradecir sus convicciones morales y
religiosas, mejor responda al bien común de los ciudadanos.
3. La jerarquía de la Iglesia, es decir, los diáconos, presbíteros y obispos,
no pueden afiliarse a ningún partido político, ni apoyar públicamente a un
candidato en particular. Es su derecho y deber proponer los principios
morales que deben regir el orden social y, en privado, votar por quien
quieran.
4. Los fieles católicos están obligados a ser coherentes con su fe en público
y en privado; no pueden, por tanto, sin traicionarse a sí mismos, adherirse o
votar por un partido o por un candidato contrario a sus convicciones
religiosas y a sus exigencias morales.
II. POR TANTO, UN CATÓLICO:
5. No puede votar por un partido o por un candidato que esté en contra del
respeto absoluto que se debe a la vida humana desde la concepción hasta su
desenlace natural, como serían los que propician el aborto, la eutanasia o la
manipulación de los embriones.
6. No puede votar por un partido o por un candidato que no respete la
dignidad de la persona humana, como serían los que defienden o promueven la
prostitución, las uniones homosexuales o lesbianas, los anticonceptivos
físicos o químicos, la pornografía especialmente la infantil, la clonación
humana, el uso o tráfico de drogas, la venta indiscriminada de alcohol, el
machismo, la discriminación étnica y racial.
7. No puede votar por un partido o por un candidato que no respete el derecho
primario de todo hombre o mujer a practicar, en privado o en público,
individualmente o en grupo, sus creencias religiosas; o que obstaculice de
cualquier manera la enseñanza de la religión, prohíba las manifestaciones
públicas de fe o se oponga a la instalación de los lugares para el culto que
pida la comunidad.
8. No puede votar por un partido o por un candidato que se oponga o niegue el
derecho inalienable de los padres de familia a escoger el tipo de educación
que, de acuerdo a sus convicciones, quieran para sus hijos.
9. No puede votar por un partido o por un candidato que no le garantice, con
certeza moral, que utilizará honestamente los dineros y bienes públicos; que
va a cumplir lo que promete; que buscará el bien común y no el provecho
propio y de sus colaboradores.
10. No puede votar por un partido o por un candidato que no se comprometa a
promover la dignidad de la familia fundada sobre el matrimonio monogámico
entre personas de opuesto sexo; a combatir la violencia, la drogadicción, la
injusticia institucionalizada, la corrupción pública y que no haga propuestas
creíbles en favor de los más necesitados.
III. AL CONTRARIO, UN CATÓLICO:
11. Debe votar, preferentemente, por un candidato que respalde con su ejemplo
las virtudes humanas y cristianas como son el respeto a los demás, el saber
escuchar, el diálogo, el decir la verdad, la honestidad, la vida morigerada,
la fidelidad conyugal y el amor a su familia.
12. Debe votar, preferentemente, por un candidato que demuestre con hechos su
espíritu de servicio a los demás, con especial preferencia hacia los pobres y
que en todo y sobre todo defienda la dignidad de la persona humana.
13. Debe votar, preferentemente, por un candidato que tenga cualidades de
gobierno y que garantice la vigencia del estado de derecho mediante la
aplicación de la ley, sin excepción de personas o de cargos.
IV. POR ESO, UN CATÓLICO CUMPLE ASÍ LOS DIEZ MANDAMIENTOS:
14.
1°) Amar a Dios sobre
todas las cosas. El partido político o el candidato no pueden ser amados más
que Dios: Es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres (S. Pedro:
Hechos 5,2).
2°) No jurar el nombre de Dios en vano: No se puede usar a Dios o la religión
para hacer propaganda política o para ganar votos.
3°) Santificar las fiestas: El domingo es día de guardar, de descanso y
dedicado a la familia; es Día del Señor, para ir a misa.
4°) Honrar a tu padre y a tu madre: El respeto a los padres está sobre el
respeto a los jefes y a los compañeros de partido. A la mujer, en su
condición de madre, esposa, hermana e hija, se le debe sumo respeto.
5°) No matar: Están prohibidas las venganzas, "ajustes de cuentas",
muertes políticas y, sobre todo, el matar las esperanzas de los más débiles
con políticas económicas equivocadas o acumulando riquezas injustas.
6°) No fornicar: Está prohibido aprovecharse del puesto o de las influencias
para obtener servicios y favores sexuales de cualquier persona.
7°) No robar. Tomar o retener injustamente los bienes ajenos o los dineros
públicos y emplearlos para el bien personal, es robar. El pecado de robo no
se perdona si no se devuelve lo robado.
8°) No levantar falso testimonio ni mentir: El falso testimonio, la calumnia
y los anónimos denotan cobardía y son pecado. No hay mentiras piadosas ni es
verdad que en política todo se vale. Pensar así es fomentar el cinismo y el
deterioro social.
9°) No desear la mujer de tu prójimo. El tener dinero, prestigio o poder no
da derecho a repudiar a la esposa legítima y a juntarse con otra: Quien se
casa con un(a) divorciado(a) comete adulterio (Jesús: Mt 5,12).
10°) No codiciar los bienes ajenos: La codicia se refiere al deseo de tener,
por cualquier medio, los bienes del prójimo o los bienes públicos. Éste sería
el caso de quien busca un puesto político con la intención de enriquecerse y
no de servir.
V. UN CATÓLICO SABE:
15. Que, si bien la democracia no se agota en el proceso electoral, su fe lo
compromete a colaborar en el bien del país emitiendo su voto libre, secreto,
personal e informado. El abstencionismo es un pecado de omisión.
16. Que está obligado a conocer los principios morales y la doctrina de los
partidos y candidatos y a no dejarse manipular. Es pecado grave comprar o
vender votos y colaborar de cualquier manera en un fraude electoral.
17. Que debe conocer su fe y formar su conciencia de acuerdo con las
enseñanzas de la Iglesia y de la moral católica, y emitir su voto pensando en
el bien común y no según intereses personales o de partido.
18. Que si no encuentra un partido o candidato que concuerde con sus
principios religiosos y morales, debe votar, según su juicio y en conciencia,
por el menos malo.
19. Que debe brindar a las instituciones ciudadanas que participan y cuidan
de los procesos democráticos su respeto y apoyo. La democracia es un bien que
todos debemos proteger.
VI. UN CATÓLICO DEBE TENER EN CUENTA:
20. Que estos principios doctrinales son válidos para los católicos de
cualquier parte y no tienen dedicatoria particular, más que la que cada uno
le quiera dar. Por tanto, el católico que actúa según estos criterios,
contribuye de manera sustancial al bien del país, y nadie puede sentirse
ofendido, porque se trata de la aplicación de principios que emanan de la ley
natural común a todo ser humano. La Iglesia, además, es anterior a cualquier
partido político y la fe trasciende las ideologías; en todo caso, quienes
podrían sentirse ofendidos son los católicos que pagan impuestos y son usados
con frecuencia para atacar los principios fundamentales de su fe y de la
moral católica.
21. Que estos principios, por ser expresión de la ley natural y estar
grabados por Dios en el corazón humano, obligan a todos por igual. Si algunos
coinciden con la moral católica -y muchos coinciden-, esto se debe a que la
verdad es una y no a querer imponer un estado católico o un gobierno
confesional. Esta coincidencia con la fe católica de ninguna manera los
vuelve confesionales. Un gobernante católico gobierna, sin renegar de su fe,
no desde sus postulados religiosos sino desde los preceptos de la ley natural
centrados en la dignidad inviolable de la persona humana.
22. Que el querer apartar a los católicos de la vida política por el hecho de
manifestarse coherentes con su fe es una forma de intolerancia y
discriminación religiosa, violatoria de los derechos humanos. Por tanto, un
católico que vota según estos principios está contribuyendo a la maduración
de un auténtico estado laico y democrático.
VII. UN CATÓLICO ORA ASÍ:
23. Dios todopoderoso y eterno, en cuya mano está mover el corazón de los
hombres y defender los derechos de los pueblos, mira con bondad a nuestros
gobernantes, para que, con tu ayuda, promuevan una paz verdadera, un
auténtico progreso social y una verdadera libertad religiosa (Liturgia del
Viernes Santo).
Santiago de Querétaro, Qro., abril 27 del 2003.
+ Mario De Gasperin Gasperin, obispo de Querétaro.
Nota: Esta doctrina se encuentra principalmente en el Catecismo de la
Iglesia Católica, en las encíclicas del Papa Juan Pablo II: El Evangelio de
la Vida y El Esplendor de la Verdad; además, en la carta pastoral de los
obispos mexicanos: Del encuentro con Jesucristo vivo a la solidaridad con
todos (25 de Marzo del 2000) y responde a lo que pide la reciente Nota
Doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al comportamiento y conducta de
los católicos en la vida política, de la Congregación para la Doctrina de la
Fe (24 de noviembre del 2002). También está de acuerdo con la Declaración
Universal de los Derechos del Hombre de la Organización de las Naciones
Unidas (1948).