Votar con sentido
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Ante la proximidad de elecciones, y siendo mucho lo que nos
jugamos, bueno será recordar unos cuantos conceptos de puro sentido
común:
Para empezar, digamos que la votación no es solo un "derecho" es,
sobre todo, una grave obligación social. En este Sistema constituye
el medio fundamental para intervenir en nuestros destinos y el de
nuestros hijos. No votar, es votar para que otros decidan por
nosotros, y estos lo harán de acuerdo con sus intereses no con los
nuestros.
Votar sin información suficiente es jugarse el porvenir a cara o
cruz. Hay que leer, comparar los programas, y sobre todo enterarse
de la formación y capacidad técnica de los futuros gobernantes. Y lo
que es mucho más importante:¿Son personas honestas, honradas en las
que podamos confiar? Por mucha que sea su sabiduría y capacidad nos
saldrá muy caro poner una población en manos de un inmoral o de un
loco.
En la elección no debemos tener en cuenta a nuestros amigos o
enemigos; sino a los legítimos intereses de nuestra comunidad. El
que tenga algún favor particular que pagar, que lo pague con sus
bienes, no con el porvenir de nuestro pueblo. ¿O sigue habiendo
esclavos que se compran o se venden por menos de 30 monedas?
Un inepto en un puesto de responsabilidad hace más daño, cada año,
que una mala sequía o las gotas frías que nos asolan de vez en
cuando ¿Los que no saben levantar su casa o su negocio, cómo van a
levantar la nuestra?. ¿Los que son inmorales en su vida privada,
cómo van a ser honestos en su vida pública?
Comprobemos si los que gobiernan han cumplido sus promesas, y si los
que están en la oposición han actuado favoreciendo los intereses del
pueblo. Comprobar si unos y otros han respetado las reglas; así como
y si ambos han separado de sus puestos a los inútiles , renovando
sus estructuras cuando hace falta.
Los partidos políticos,.en este sistema, debieran ser herramientas
de trabajo para conseguir el bienestar del pueblo. Debieran ser un
medio, no un fin. Los partidos debieran ser para nosotros, no
nosotros para los partidos. Los votaremos mientras sean beneficiosos
para la mayoría. En cuanto se maleen , empiecen a oler mal, o
aparezca otro mejor, lo honesto, lo decente es cambiar de partido y
el voto. El periodo de elecciones tienen sus ventajas: cada cuatro
años nos arreglan los parques, las aceras,…y se pagan las deudas.
Podemos eliminar a los inútiles, pero no es tan fácil elegir a los
mejores.
Averigüemos quién dispone de los medios de comunicación: TV., radio,
prensa, etc. Si están en mano de una minoría, y no suficientemente
al alcance de todas las opciones, entonces nuestros votos irán a
servir a los intereses de esa minoría, no a los nuestros. Tan
importante como lo que dicen es lo que ocultan o tergiversan. Hay
que desconfiar de los que hablan siempre mal, o siempre bien de algo
o alguien. Mienten. Alguna virtud o defecto tendrán y ocultan.
Recuerde que los políticos , como los botes de conservas , por muy
buenos que sean, tienen fecha de caducidad, pasada esta, pueden dar
lugar a graves enfermedades. Salvo raras excepciones, un político no
debería gobernar durante muchas legislaturas seguidas. Cuando un
equipo de gobierno se perpetúa en el tiempo, pierde frescura de
ideas, crea un entramado de intereses personales y de partido, que
impide toda renovación y favorece las injusticias, impide la
aparición de dirigentes jóvenes, limita sus actuaciones a "lo y los
de siempre". Los nuevos gobernantes no tienen por que ser mejores,
sino diferentes, de manera que puedan dedicarse a problemas y a
personas de los que nadie se ocupó antes
Pregunte: Ese que tanto critica las obras de los rivales políticos
¿ha hecho algo positivo en su vida? ¿ Ha presentado ideas nuevas
válidas? ¿ Ha apoyado alguna vez los logros positivos de los otros
para su pueblo? ¿Se agota todo su trabajo en poner zancadillas y
crear odios y enemistades en el ayuntamiento? ¿ Quién lo puso y
mantiene en un puesto de responsabilidad?
La democracia no existe , más que de palabra, si no fomenta la
creación de una tela de araña de organizaciones independientes no
políticas: vecinales, sindicales, profesionales, religiosas, ONGs
(de verdad), etc. que articulen , promuevan , orienten y faciliten
la solución de problemas concretos a las autoridades. Bueno será
comprobar si en los programas de los partidos se fomentan y respetan
o no estas organizaciones, suponiendo que sean respetables, y
suponiendo que no se creen para beneficio de un partido político en
particular, en cuyo caso sería peor el remedio que la enfermedad.
Igual que los afiliados a cualquier partido escuchan las
orientaciones de sus dirigentes, los católicos, que de verdad lo
sean, deben atender a las de sus Pastores. Como algo saben nos han
llamado la atención sobre algunos asuntos de especial relevancia:
a) Respeto sin fisuras a la vida, desde su inicio a su fin natural.
b) Apoyo claro y decidido a la familia fundada en el verdadero
matrimonio.
c) Apoyo a la calidad de la enseñanza y garantía efectiva del
derecho de los padres a escoger el modelo de educación integral que
desean para sus hijos.
d) Promoción de una cultura dignificadora de la persona y respetuosa
con los valores morales y las creencias religiosas, base del
verdadero progreso
e) Aplicación de políticas que favorezcan la libre iniciativa
social, el trabajo para todos, la justa distribución de las rentas y
la moralidad en la vida económica, con una especial atención a los
más desfavorecidos de la sociedad
f) Búsqueda sincera de la paz y de la reconciliación y condena de la
violencia y del terrorismo.
No olvidemos que un sólo voto, puede, en ocasiones, hacer cambiar el
rumbo de la historia de una ciudad o un país. En democracia, el voto
de un ciudadano, de cualquier ciudadano, puede adquierir así una
importancia insospechada. El voto se convierte en una herramienta
tan poderosa, para el bien o para el mal, como pueda ser la energía
atómica.
A la hora de votar, demos poca importancia a lo que dicen, y mucha a
lo que hacen.
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