Algunas nociones previas de la Nueva Era
Siempre Fiel
Como
todo fenómeno cultural, la Nueva Era implica la aparición de un vocabulario propio, en el
cual términos de uso habitual adquieren un significado nuevo, accesible sólo para quienes están insertos
en esa corriente cultural, sus "iniciados".
Esto nos exige atender a algunos de sus conceptos centrales,
antes de abordar una presentación más detallada.
"Era de Acuario": Según esta particular visión del hombre
y el universo, la historia de la Tierra se divide en períodos de tiempo o
eras cuyo comienzo y duración estaría dominado por el "ingreso de nuestro sistema solar" en
los distintos signos del zodíaco. Cada uno de estos ciclos dura entre 1970 y 2160
años (el cálculo varía según los autores). En el momento actual, luego de haber recorrido
Tauro, Capricornio y Piscis, nos encontraríamos en la etapa de transición hacia el ingreso en
Acuario.
La Era de Piscis es presentada como la era de desarrollo y dominio del Cristianismo.
Se habría iniciado con el nacimiento de Jesús de Nazareth y estiman que está próxima
a concluir. Este período se habría caracterizado por la división, el conflicto y el enfrentamiento,
y que ha llevado a la humanidad al borde del desastre ecológico y la disgregación.
Ruptura entre la Tierra y
el Universo, entre el hombre y la naturaleza, entre el
cuerpo y el alma, entre Dios y el hombre.
En contraposición, la nueva era de
Acuario es presentada como un tiempo de concordia y armonía, de reconciliación de opuestos, de
unificación; era de prosperidad, de paz y abundancia, pero a su vez de evolución interna
del género humano hacia un nivel superior de conciencia cósmica.
"Conspiración de Acuario": Una de las
denominaciones que se suele dar a este movimiento es la de "conspiración"; pero en este
contexto el término adquiere una significación distinta. No se refiere a "un acuerdo de voluntades
para cometer un delito" como lo definiría un diccionario; sino que es un término acuñado
por Marilyn Ferguson para referirse a un "espíritu que se respira juntos".
Los conspiradores serían los
que co-inspiran este mismo aliento de la Nueva Era de Acuario que late y se
manifiesta de maneras diversas en ambientes diversos, dando de este modo lugar a lo que
la misma autora denominó también "red de redes".
"Armonía": Este término es usado recurrentemente. La armonía
y la unidad, son pregonadas como las características propias de esta Era de Acuario, la
meta de todo acto humano.
Esta armonía no es concebida como
superación de rupturas o síntesis
de lo diverso; sino como coexistencia de los opuestos. En la concepción acuriana, a la
armonía no se llegaría a través de un proceso de reedificación de lazos de unión
rotos, sino mediante la superación de estas rupturas por un simple acto de voluntad. La
armonía de la Nueva Era no implica superar diversidades o antagonismos, sino desestimarlos, ignorarlos.
"Dualidad": Aunque
a alguien pueda parecerle paradójico, el concepto de armonía que presenta la New Age está
indisolublemente relacionado con el de dualidad; concepto tomado propiamente de la simbología china -particularmente del
yin-yang-.
En este contexto, la dualidad de yin-yang es la expresión más elevada del hecho del
cambio y la transformación del universo. Etimológicamente es el contraste entre la luz y la
sombra: "yin" es el elemento femenino, intuitivo, conciliador, mientras "yang" es el elemento masculino, analítico,
polémico y conflictivo. El dinamismo positivo de esta dualidad estaría dado porque la luz, el
"yin", ha de penetrar finalmente en las sombras, el "yang", mientras las sombras son alcanzadas
por la luz.
"Espiritualidad" vs. "religión": "La New Age no es una religión, es una espiritualidad".
Esta es una de las afirmaciones quizás más recurrentes en el debate sobre estas nuevas
formas religiosas, planteando de este modo el interrogante sobre si es posible hablar de espiritualidad
al margen de la religión.
Normalmente, cuando nos referimos a "cosas espirituales" estamos aludiendo a todo
aquello que está relacionado con el cultivo de la vida espiritual del hombre, aquello que
lo pone en relación con lo Divino, quedando de este modo implícita su relación con
lo propiamente religioso.
Pero ocurre que en el contexto de Acuario, la religión ya no es
considerada como una búsqueda de una relación verdadera con la trascendencia, sino a partir de
la experiencia subjetiva de los estados de conciencia.
Para la Nueva Era, la religión es generadora
de divisiones porque no se la percibe como camino que conduce a la realidad trascendente
de un Dios personal; sino como un descubrimiento arbitrario de una voluntad ética divina, la
cual es percibida como límite y barrera, "causa de división".
Por esto la Nueva Era reduce
la vivencia religiosa a la búsqueda subjetiva de "sintonía" o identificación "mística" con la naturaleza
y el universo con lo que se supone que el hombre alcanza la verdadera libertad
y encuentra su puesto en el devenir cósmico.
A esta búsqueda de una experiencia de conciencia
de libertad en comunión con
el universo, al margen de toda realidad objetiva de lo
divino, es a la que denominan ambigüamente "espiritualidad".
"Mística": En esta nueva perspectiva nos encontramos con
un hombre que "es religioso aunque sin Dios"; donde lo religioso es propiamente un sentimiento,
una percepción de la trascendencia de su potencia. Así, no se denomina "místico" al encuentro
personal con el Dios trascendente en la plenitud del amor de caridad; sino que la
mística New Age es básicamente un movimiento de replegamiento sobre sí mismo que tiene como
objeto no la comunión unitiva con el Dios que es totalmente otro; sino la sensación
presuntamente provocada por una experiencia de síntesis con el universo, de anulación de la propia
personalidad en arass de una presunta disolución en la unidad de la totalidad.
La mística New
Age, no es una mística de comunión sino de disolución; no es un camino de
crecimiento personal en la unión con el Otro, sino de disolución personal para confundirse con
un "todo cósmico"; lo que en lenguaje acuariano se denomina espiritualidad, es en realidad "sentimiento
ecologico".
"Evolución": Este es otro término que tomado de nuestro lenguaje común ha recibido en el
contexto New Age un significado totalmente diferente.
Cuando un oyente desprevenido
escucha hablar de diversos niveles
evolutivos, de que el hombre de Acuario es aquel que ha alcanzado una instancia evolutiva
superior, es muy posible que no termine de captar la idea ya que espontáneamente asocia
el término "evolución" al evolucionismo biológico que relaciona a todos los seres vivos en un
proceso histórico de interrelación más o menos homogénea.
La idea de evolución en la Nueva Era
va mucho más allá de una mera evolución en el plano biológico, proyectando conceptos tomados
del evolucionismo tradicinal al denominado "plano espiritual".
De este modo, se afirma la existencia de una
fuerza inmanente, interior al hombre, que lo conduciría hacia planos de evolución espiritual superiores; fuerza
sobre la cual el hombre no tiene dominio pleno ya que inevitablemente se proyecta y
avanza siendo sólo demorada o acelerada por la bondad o maldad del obrar del individuo.
Así,
el hombre -y con él toda la creación-, se encuentran inmersos en un movimiento necesario
que lo arrastra hacia una "perfección" que no depende de su obrar y que consiste
en una espiritualización creciente que culminaría (¿?) en la fusión con la divinidad.
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