5 ¿CUÁLES SON LOS TÍTULOS DE JESÚS EN LOS EVANGELIOS?
INTRODUCCIÓN.
De la lectura de los Evangelios surgen dos problemas particularmente
interesantes.
Primero; ¿Qué conciencia tenía Jesús de su propia personalidad? ¿Es
posible remontarse de los testimonios pospascuales de los escritos
neotestamentarios al tiempo prepascual y, sin más, a la conciencia que Jesús
tenía de si?
Segundo; ¿Qué pensaban de Jesús sus contemporáneos? ¿Cómo se desarrolló
la fe en Cristo en los Apóstoles y en la comunidad cristiana de los
orígenes? ¿Qué títulos se atribuyó el mismo Jesús y cuáles le confirieron
sólo después los Apóstoles y la primitiva comunidad cristiana?
La atención de la exégesis moderna la han acaparado varios títulos que en
el Evangelio se confieren a Jesús. Al mismo tiempo, se ha notado que, con el
correr del tiempo, algunos títulos de Jesús se afirmaban más, mientras
otros, que habían sido usados antes de la Pascua, pasaban cada vez más a
segunda línea. Estos títulos provienen casi todos de la mentalidad y del
lenguaje veterotestamentario. Muchos problemas graves han surgido respecto
al desarrollo, a las dificultades y en fin, al florecimiento de la fe de los
Apóstoles en Cristo. Mas él que ha aprendido a conocer y a estimar este
difícil camino que conduce a Cristo, no se desanima frente a las
dificultades propias y se hace cargo de que la fe esté siempre sometida a
tentaciones y, además, existen caminos muy diferentes para ir a Cristo e
infinitos matices en el modo de entender.
1.- ¿JESÚS O CRISTO?
Ahora los fieles están acostumbrados a la denominación "Jesucristo", mas
ya al decir "Jesús para el Cristo" se suscita una cierta sorpresa. El nombre
propio "Jesús" deriva de la palabra hebrea "Jehoschuah" (abreviado: Joschuah
o Jeschuah = Yavé es salvador, Yavé salva, y se encuentra diversas veces en
el antiguo Testamento (Gen. 46, 17; Números 13, 16; 1 Crón. 7.30; 24, 11; 2
Crón. 31, 15; Esd. 2, 2; Neh 3. 19. 4; 12, 8 24, etc.), y también en el
Nuevo (Lc. 3, 29; Col. 4, 11). El primogénito de María recibió el nombre de
Jesús por inspiración divina: "Concebirás y darás a luz un hijo, al que
pondrás por nombre Jesús" (Lc. 1, 31). Este Jesús es designado como "Jesús
de Nazaret" para distinguirle de los otros que llevan el mismo nombre. Más
en los Evangelios se encuentra también la denominación "Jesucristo" o
"Cristo Jesús". La palabra griega Christós no es sino la traducción del
término hebreo "Maschiach" (el Ungido).
Wilhem Auer ha examinado en un estudio exhaustivo (Bibel und Liturgie, 14
(1959), 3 - 12) la cuestión relativa a la frecuencia con que el nombre de
"Jesús y, respectivamente, el título de "Cristo" son empleados en el Nuevo
Testamento. Su estadística debe ser completada y aún corregida con los datos
más recientes que ha publicado Franz Mussner en su articulo "Jesuspradikate",
en el
Lexicón fur-Theologie und Kirche (Friburgo de Brisgovia 1960.


En los Evangelios y en las Epístolas se encuentra, pues, una evolución
que procede en sentido inverso. El nombre de Jesús, que tiene la prevalencia
en los Evangelios, pasa a segundo plano en las .Epístolas, mientras que el
nombre de Cristo o Jesucristo, más bien raro en los Evangelios, se emplea
muy frecuentemente en las Epístolas.
Si se piensa que muchas Epístolas se escribieron antes que los Evangelios
o contemporáneamente, caeremos en la cuenta de que en la predicación que
siguió a Pentecostés, y sobre todo, en la Liturgia cristiana de los
orígenes, se prefería el nombre de "Cristo", que constituía el centro de la
primitiva plegaria cristiana. Este compendiaba en sí la nueva fe y
constituía la confesión de esa fe, tanto que los miembros de la nueva
comunidad fueron llamados cristianos.
Del primer cuadro resulta que el título de "Cristo" es usado con
frecuencia creciente en los evangelios de Marcos, Mateo, Lucas y Juan; como
esta sucesión corresponde al orden cronológico de los mismos Evangelios, se
puede, concluir que el nombre de Cristo ha sido empleado cada vez más a
medida que avanza la era cristiana. También la segunda tabla demuestra que
el nombre de Jesús ha sido gradualmente suplantado por el nombre de Cristo.
2. CUADRO DE LOS TÍTULOS DE JESÚS.-
La exégesis notestamentaria moderna se ha aplicado con particular amor al
estudio de los títulos de Jesús y ha elaborado la siguiente estadística:

Desde el punto de vista de la historia de las formas, los títulos de
Jesús pertenecen a las más dispares tradiciones y concepciones de los
orígenes del cristianismo. En ellas se encuentran los caminos seguidos en
los primeros siglos por la fe de Cristo. Los títulos de Jesús ofrecen
también una perspectiva de las ideas, que antes de la Pascua se formaban de
Jesús sus seguidores, y al mismo tiempo, del ahondamiento de la fe operado
por el Espíritu después de Pascua.
En su libro Pie Christologie des Neuen Testaments, Osear Cullmann, ha
estudiado la cuestión de cómo se ha ido formando la cristología en los
Apóstoles y en los primeros cristianos. Junto a la obra terrena de Jesús y
la experiencia pascual de los Apóstoles, este autor descubre la fuente
principal de la cristología noe testamentaria en la "experiencia litúrgica
de Jesús como el Señor presente en la Asamblea de fieles que le invoca (maranatha)
y le confiesa (Kyrios Christos). Partiendo de este principio, el enlace con
la historia de la salvación puede prolongarse y desarrollarse bajo todos los
aspectos".
Osear Cullmann presenta dieciséis títulos de Jesús, que subdivide en
cuatro grupos:
Acción terrena de Jesús Profeta
Siervo de Yavé (ebed Jahvé)
Cordero de Dios
Sumo Sacerdote
Mediador
Acción escatológica de Jesús Mesías
Hijo de David
Rey
Hijo del Hombre
Juez
Acción actual de Jesús Señor (Kyrios)
Salvador (Soter)
Acción preexistente de Jesús Logos
Hijo de Dios
Santo de Dios
Dios
3.- ¿CUANDO SE RECONOCIÓ A DIOS EN EL ROSTRO DE JESÚS?
Se cree a veces que Jesús afirmó su divinidad, que dio pruebas de ella y
que unos creyeron en ella mientras otros la rechazaban.
Las cosas no son tan sencillas en realidad.
Hacia finales del siglo primero, el evangelio de Juan presenta a Jesús
como Dios desde el comienzo del mundo. Hacia los años 65-80 los evangelios
de Marcos, Mateo, Lucas y Hechos de los Apóstoles emplean expresiones
variadas para calificar a Jesús: el es el "Hijo de Dios", "Hijo del Hombre".
En las primeras cartas de Pablo, hacia los años 50-60, Jesús es invocado
como "Señor" y tratado como Dios en el culto que se le rinde.
¿Qué significan esas expresiones en aquella época? Cuidado con darles
desde el principio el sentido que han tomado más tarde, en particular en los
concilios del siglo IV que proclamaron a Jesús "Dios y hombre".
¿Realmente qué se puede entrever de lo que pensaban los discípulos
'Guando Jesús vivía? Conviene tener en cuenta que una determinada expresión,
escrita en el 65 ó 70 había ya tomado un sentido mucho más intenso que el
que tenía el año 29 en la boca de un apóstol, de un fariseo o del sumo
sacerdote: en ese tiempo intermedio la expresión había sido enriquecida por
las primeras comunidades cristianas que creían en Jesús resucitado y
glorificado.
4. SE LE LLAMA "SEÑOR".
La expresión "Señor" (en griego Kyrios) que se encuentra en los Hechos de
los apóstoles y en las Cartas de San Pablo, tiene un sentido muy fuerte. La
traducción griega de la Biblia empleaba este término para traducir el nombre
hebreo de Dios. En el mundo pagano, este título se daba a muchos dioses y a
soberanos divinizados.
En arameo la palabra "Mar" significaba "Señor". Aparece este término en
una fórmula litúrgica citada por Pablo (I Cor. 16-22), hacia el año 57. Por
tanto, en esta época se dirigían en el culto a Jesús dándole el nombre
reservado a Dios: "Señor". Se encuentra también este término en los primeros
discursos de los Hechos de los Apóstoles: "Dios le ha hecho Señor y Cristo"
Hch. 2,36).
Si nos preguntásemos si para Pablo Jesús era Dios, proyectaríamos sobre
él nuestras cuestiones y cometeríamos un anacronismo. Pablo tenía caminos de
pensamiento distintos de los nuestros. Miraba hacia Cristo resucitado y
glorioso y lo llamaba "Señor". Este titulo equivalía para él a lo que
nosotros ponemos hoy bajo la palabra "Dios". Esta divinidad de Jesús ha sido
vivida en el culto aún antes de ser reflejada en una doctrina.
5.- HIJO DEL HOMBRE.
La expresión "Hijo del Hombre" que se encuentra frecuentemente en labios
de Jesús tiene un sentido más fuerte. En principio significa "hombre"
sencillamente. Pero en el libro de Daniel (7, 13 y ss.) y en el de Henoc,
que tenían una influencia grande en el tiempo de Jesús, era un verdadero
nombre propio: designaba un personaje único que venía de Dios y tenía rasgos
humanos. Muy pronto, la expresión no será ya utilizada (fuera de los
evangelios no hay más que un sólo empleo en Hch.7, 56); sin duda estaba
demasiado ligada al mundo judío y resultaba extraña al espíritu griego. Es
un jalón importante para reconocer en Jesús a un ser de origen celeste y
terrestre a la vez.
6.- HIJO DE DIOS.
La expresión "Hijo de Dios" significa hoy: el Hijo único de Dios que es
Dios, él mismo. Cuando los evangelistas escribían, hacia el año 70, no era
tan preciso su significado, hace pensar en el verso 7 del salmo 2: "Tú eres
mi Hijo, yo te he engendrado hoy" que había sido escrito para un nuevo rey
de Israel. El "Hijo de Dios" era un personaje que había recibido una misión
de Dios. En el evangelio la expresión es sinónimo de Mesías.
Se ve claramente en el momento de comparecer Jesús ante el Sumo
Sacerdote. En el relato de Mateo el Sumo Sacerdote pregunta a Jesús: "Te
conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios"
(Mt. 26, 63), y en el de Lucas se lee: "Si eres tú el Mesías, dínoslo...
¿Entonces tú eres el Hijo de Dios?" (Lc. 22, 67-70). En el mundo judío, en
el tiempo de Jesús y antes, "hijo de Dios" podía designar también los
ángeles, un profeta, un rey y aún el pueblo de Israel. Esto dicen los
escrituritas modernos. El lector corriente se pregunta por qué entonces fue
tan fuerte la reacción de los reunidos, que hablaron de blasfemia y se
rasgaron las vestiduras.
Pero la tendencia actual es a minimizar cuanto pueda significar una
confesión de divinidad.
Según esta teoría fue necesario el paso del tiempo para presentir, saber
y decir quién era Jesús. El mundo judío jamás había considerado que Dios
pudiera llegar a ser hombre. Los textos que hablaban del Mesías no lo
divinizaban. Se recordaban las palabras de la Alianza: "No tendrás otro Dios
que yo... no harás imágenes talladas". La idea de un hombre-dios era extraña
a Israel.
7.- PERO EL ERA MAS DE LO QUE SE PODÍA DECIR.
Los discípulos vivieron y presintieron antes de percibir y expresar los
evangelios muestra la extrañeza y la admiración de las multitudes. "Quién
es, pues, este hombre". Habla con autoridad. Dice: "Se os ha dicho...y yo os
digo...". Perdona los pecados e inaugura el mundo nuevo esperado de Dios.
No se sabe quién es. Muchos quieren ver en él solamente "el hijo del
carpintero", "el Nazareno". Otros se preguntan-si no. es Elías, Juan
Bautista o alguno de los profetas: se ahonda en las concepciones de la época
para tratar de identificarle. Sus apóstoles .piensan que él es el Mesías, el
que viene a instaurar el Reino de Dios. Más tarde, después de Pascua, se le
llama era el Elegido de Dios, su Servidor, el Santo, etc. Pero Jesús por sus
palabras y por sus hechos no ha dejado de desbordar las misiones que se le
querían atribuir. Ha llegado a ser el "servidor sufriente" después de haber
abierto caminos infinitos de libertad y de amor, de parte de Dios.
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