|
La Formación:
Regularmente
cuando alguien nos pregunta sobre nuestra formación
inmediatamente, por instinto, se nos viene a la mente la
universidad a donde asistimos, la carrera que estudiamos, el
diplomado que estamos desarrollando o el postgrado que queremos
iniciar; pero realmente nunca, o casi nunca, nos ponemos a
pensar en lo extenso del significado de dicha palabra: FORMACIÓN.
La
formación no implica únicamente el aspecto intelectual o
profesional, tiene que ver con todos los ámbitos del ser
humano: físico, psíquico-emocional, intelectual y espiritual.
En el plano físico hablamos de formación cuando conocemos y
cuidamos nuestro cuerpo; esto es, a través de una sana alimentación,
de tener hábitos de higiene y descanso adecuados, de
practicar algún deporte o realizar ejercicio, etc. Todo esto nos
ayuda a mantener el “equipo” en buenas condiciones. A pesar de
que este ámbito es el más sencillo de cultivar, no deja de tener
su grado de importancia, ya que sin un cuerpo sano NO podremos
desarrollar nuestra máxima capacidad en las demás áreas.
El
aspecto psíquico-emocional comprende tanto nuestra personalidad
como nuestro afecto. Es aquí donde debemos darnos a la tarea de
educar el carácter y las emociones para convivir en
sociedad. La familia es el mejor laboratorio para desarrollarnos
en este ámbito, dado que nos brinda el ambiente propicio de
interacción, confianza y apertura que nos permite experimentar
nuestro actuar en diferentes situaciones. Una Buena formación psíquico-emocional
da seguridad a la persona para sobrepasar cualquier obstáculo que
se le presente, de lo contrario será limitada por el que dirán,
su baja autoestima y sus paradigmas.
Probablemente
el aspecto intelectual es aquel que más nos hemos preocupado por
desarrollar, seguramente porque es el que más se valora en
nuestra sociedad. Este aspecto tiene que ver con nuestro acervo de
conocimientos y habilidades; tiene que ver con nuestra capacidad
de raciocinio y de resolución de problemas; tiene que ver con
nuestro grado de estudios y nuestra experiencia laboral; tiene que
ver con lo que “sé y con lo que soy capaz de hacer”.
Como seres humanos no debemos enfocarnos únicamente en
desarrollar el área técnica sino también en desarrollar
nuestras habilidades artísticas y culturales, pues estas ultimas
complementan nuestro desarrollo intelectual.
Paradójicamente
el aspecto más importante para nuestro fin ultimo es aquel al que
menos importancia concedemos. Nos atreveríamos a afirmar que la
mayoría de los católicos contamos con una escasa o nula formación
espiritual. Si hiciéramos una comparación burda con el
desarrollo intelectual podríamos decir que nuestra formación católica
llega, si bien nos va, a primero de primaria (equivaliendo a la
preparación para la Primera Comunión). ¿Cómo podemos amar a
Alguien que no conocemos?, ¿Cómo podemos perseverar en
nuestra Fe si ignoramos sus fundamentos?, ¿Cómo puede sobrevivir
nuestra alma sin el Pan de Vida?. Por que nos que nos quejamos de
la crisis de valores que tiene el mundo si no nos damos tiempo
para valorar lo realmente importante.
Apreciable
lector, démonos un tiempo para la reflexión. Te invito a que te
pares frente a un espejo y mires con detenimiento tu
persona. ¡No como lo hiciste hoy por la mañana cuando te
levantaste…,no! Fíjate bien, observa si enfrente de ti tienes a
un ser humano “formado o deformado”. ¿Acaso tienes una
cabeza desproporcionadamente grande a causa de tu desarrollo
intelectual, pero con un corazón de colibrí porque todavía no
aprendes a amar? ; o ¿tienes un cuerpo fuerte y atlético pero
seco e infértil por la falta de Dios?.
Dios
nos creo a imagen y semejanza suya. Nos doto de grandes
capacidades y aptitudes a cada uno de nosotros. No las
desperdiciemos y dejemos sin aprovechar. Esmerémonos por
encontrar cual es el plan de Dios para cada uno de nosotros y
ejecutémoslo con PROFESIONALISMO. Recordemos que al final de
nuestra vida, el Señor nos preguntara que hemos hecho con los
talentos que Él nos ha dado????
“Porque
a todo el que tiene, se le dará y le sobrara, pero al que
no tiene, aun lo que tiene se le quitara.” (Mt 25,29)
Escríbenos
|