Cirilo significa: el que
tiene autoridad (Ciris: mandar).
Este santo se hizo famoso en la antigüedad porque fue
el que defendió ante todos los enemigos, que María es Madre de Dios. Él dirigió el
famoso Concilio de Efeso que declaró que María sí es Madre de Dios.
Y sucedió entonces que Nestorio, patriarca de
Constantinopla, empezó a decir que María no era Madre de Dios, sino simplemente madre de
un hombre. La gente se escandalizaba enormemente al oírle predicar semejante barbaridad.
San Cirilo le escribió diciéndole que a María la llamamos Madre de Dios, no porque Ella
haya creado a Dios (porque a Dios nadie lo ha creado), sino porque es Madre de uno que es
Dios. Y le pedía que por favor retirara esas afirmaciones heréticas que había hecho.
Pero Nestorio respondió con insultos y siguió enseñando sus errores y herejías.
Entonces Cirilo escribió al Papa Celestino, a Roma,
informándole de este error que estaba propagando Nestorio. El Papa reunió a los
principales sabios católicos de Roma, y asesorado por ellos condenó el error de Nestorio
y lo amenazó con excomunión si no retiraba sus afirmaciones heréticas. Pero el hereje
no quiso retractarse y siguió propagando sus errores.
Entonces en el año 431 se reunieron en Efeso todos los
200 obispos de la cristiandad de ese entonces. Fue elegido presidente de ese concilio San
Cirilo, como el más venerable de todos, y como representante del Papa Celestino. Y Cirilo
con su fogosa elocuencia y su gran sabiduría obtuvo que los obispos condenaran la
herejía de Nestorio y proclamaran solemnemente que María sí es Madre de Dios.
Los enemigos del gran arzobispo obtuvieron que el
gobierno pusiera preso a Cirilo por tres meses, pero cuando llegaron los delegados del
Papa de Roma, estos intercedieron por él y le consiguieron la libertad y así pudo seguir
oponiéndose con toda su autoridad a las enseñanzas de la herejía.
El santo narra así a los monjes de Egipto en una carta,
como fue el final de aquellas reuniones del Concilio de Efeso: "No se puede imaginar
la alegría de este pueblo fervoroso cuando supo que el Concilio había declarado que
María sí es Madre de Dios y que los que no aceptaran esa verdad quedan fuera de la
Iglesia. Toda la población permaneció desde el amanecer hasta la noche junto a la
Iglesia de la Madre de Dios donde estabamos reunidos los 200 obispos del mundo. Y cuando
supieron la declaración del Concilio empezaron a gritar y a cantar, y con antorchas
encendidas nos acompañaron a nuestras casas y por el camino iban quemando incienso.
Alabemos con nuestros himnos a María Madre de Dios y a su Hijo Jesucristo a quien sea
todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos".
Cuando el Concilio de Efeso declaró que María sí es
Madre de Dios, San Cirilo de Alejandría exclamó gozoso delante de todos: "Te
saludamos oh María, Madre de Dios, verdadero tesoro de todo el universo, antorcha que
jamás se apagará, templo que nunca será destruido, sitio de refugio para todos los
desamparados, por quien ha venido al mundo el que es Bendito por los siglos. Por Ti la
Trinidad ha recibido más gloria en la tierra; por Ti la cruz nos ha salvado; por Ti los
cielos se estremecen de alegría y los demonios son puestos en fuga; el enemigo del alma
es lanzado al abismo y nosotros débiles criaturas somos elevados al puesto de
honor".
"Y la Madre de Dios es también Madre mía". |