| 28 de septiembre San Wenceslao. Mártir. Año 938.
Wenceslao quiere decir: "el más glorioso" (Del checo: Wences = el más. Lao
= glorioso).
San Wenceslao es el Patrono de los checoslovacos.
Era hijo del duque Vratislao que gobernaba a Checoslovaquia. Tenía un hermano llamado
Boleslao. A Wenceslao lo educó la abuela, Santa Ludsmila, la cual se esmeró por hacer de
él un fervoroso católico. En cambio a Boleslao lo formó la madre, que era una terrible
anticatólica, y como era ella, así llegó a ser su segundo hijo.
Desde muy niño sintió Wenceslao una gran devoción por la Sma. Virgen y por la
Sagrada Eucaristía. Le agradaba cultivar el trigo con el cual iban a fabricar las santas
hostias, y cosechar las uvas con las cuales fabricarían el vino para la Santa Misa. Aun
en tiempos de mucha nieve se iba a pie al templo a oír la Santa Misa, y su acompañante
decía que era tal el fervor de Wenceslao, que al pasar por entre la nieve, detrás de
él, no sentía frío.
Siendo nuestro santo muy jovencito aún, murió su padre en una batalla. La esposa del
difunto empezó a gobernar, pero eran tantas las leyes que ella daba contra los
católicos, que estos exigieron que Wenceslao, como hijo mayor, se posesionara del mando
de la nación. Y así lo hizo.
Aconsejado por su santa abuela, el joven mandatario quitó las leyes anticatólicas que
había dado su madre, y se propuso buscar todo el bien posible para su pueblo. Disfrazado
de simple obrero iba a llevar ayudas económicas a familias muy pobres, a las cuales les
daba vergüenza pedir. Repartía limosnas por montones, y hospedaba amablemente a los
peregrinos muy pobres. Vigilaba para que las autoridades no abusaran de nadie. Demostraba
gran respeto y simpatía por todos los que lo trataban.
Un día tenía una reunión muy importante con el emperador y otros altos gobernantes y
llegó con una hora de atraso. Ya estaban disgustados por esta demora, cuando él al
llegar les dijo "Me perdonan, pero estaba oyendo la Santa Misa, y yo no puedo dejar
un día sin asistir al santo sacrificio". Los demás quedaron satisfechos con esta
excusa, y admiraron su piedad.
Su hermano, aconsejado por la madre que era anticatólica, se propuso acabar con
Wenceslao, para poder así quedarse él de gobernante. Y lo invitó a la ciudad de
Boleslavia. El santo acostumbraba visitar las ciudades para orar en sus templos y allí
quiso celebrar la fiesta de los santos patrones de ese templo, San Cosme y Damián.
Boleslao fingió cariño hacia él y lo atendió muy bien el 27 de septiembre. El 28 de
septiembre del año 938 Wenceslao se levantó muy temprano para asistir a la Santa Misa.
El día anterior había recibido también la Sagrada Comunión. Por el camino hacia el
templo se encontró con Boleslao y le dijo: "Hermano, ayer me trataste muy
bien", y Boleslao, siguiendo los consejos que Satanás le daba le respondió:
"Pues, hoy te trataré mejor", y lo hirió con un arma afilada e la cabeza,
Wenceslao exclamó: "¿Qué haces hermano mío?" Luego llegó uno de los
acompañantes de Boleslao e hirió al santo en una mano. Este trató de refugiarse en el
templo, pero otros tres sicarios llegaron y lo acabaron de matar con sus espadas.
Wenceslao expiró diciendo: "En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu". En
su sepulcro empezaron a obrarse milagros y su fama de santidad se extendió por todo el
país. Boleslao no pudo olvidar nunca el terrible crimen que había cometido, y él y su
madre terminaron muy triste y trágicamente su vida.
San Wenceslao: pídele a Dios que nos libre de gobernantes anticatólicos, y que nos
envíe muchos gobernantes bien creyentes y fervorosos como lo fuiste tú.
Estoy dispuesto a derramar mi sangre. He conservado la fe. Ahora me espera el premio
que me dará el justo juez (San Pablo. 2 Tm. 4,6). |